miércoles, 13 de mayo de 2009

Sobrevolando lo que más puede tocarnos (II): La poesía


En esta ocasión quisiera compartir con vosotros algo que es una afición menos habitual que la de escuchar música de la que os hablaba en la entrada anterior: La poesía. Hay quien dice que la poesía es minoritaria y sólo puede ser disfrutada por intelectuales sesudos o diletantes, y creo que nada más lejos de la realidad. La calidad no es sinónimo de escasez necesariamente ni sofisticación es lo mismo que insufrible pedantería, afortunadamente. Es por eso que quien se acerque a la poesía la puede engrandecer desde su lectura o escuchándola en algún recital hasta su cultivo a través de los versos. Ciertamente cuando te cautiva tiene un poder "magnético" uniendo las palabras y los símbolos al sentimiento, a la vida real o las múltiples vidas imaginarias que se nos puedan ocurrir, porque su impacto no sólo es mental sino también emocional. Para mi, un poema tiene que ser capaz de decir lo que no se dice y callar lo que se dice, transportar y "tocar" con la palabra, cuya permanencia esencial en el tiempo, decía Antonio Machado, distinguía a la poesía junto con el resto de las artes. Y precisamente de Antonio Machado de cuya muerte, el día 22 de febrero, se cumplió su setenta aniversario, quería dejaros una pequeña muestra de su valiente testimonio y legado como poeta y también como hombre comprometido, en la boca de otro poeta como Joan Manuel Serrat.

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